La encina es unade las especies arbóreas, que en la actualidad se ve amenazadapor los graves procesos de deforestación y con ella peligrangran número de animales y plantas que pueblan nuestros bosques.
Lamoderna agricultura, no contempla planes de recuperación, "exprimey abandona". Se hace necesario pensar en el futuro,desarrollando planes de recuperación y reforestación.Reforestar con encina es como realizar una obra de arte, a la quecontemplar, con la que interactuar de forma sostenible, a la queconservar y cuidar, una obra con identidad y vida propia, que esnecesario esculpir y pintar en nuestra tierra, en nuestra cultura.

 ASPECTOS CULTURALES EHISTÓRICOS

Desde quenuestro país tiene historia y hasta casi los albores de la EdadModerna estaba cubierto por un casi impenetrable bosque queestaba dominado por encinas, pero donde también había lugarpara los alcornoques, los quejigos y otros robles, bajo estos árbolescrecían también jaras, lentiscos, retamas, madroños, labiérnagos,cantuesos, etc.

La influencia de laencina tiene como punto de partida tiempos muy remotos, hundiendosus raíces en esa época oscura en la que Europa se hallabacubierta por extensísimos y frondosos bosques que provocaron enlos humanos profundos sentimientos de temor e indefensión, desoledad y miedo ante sus amenazantes espesuras. Estossentimientos les llevaron a situar en ellos espíritus y dioses,a reverenciar a los árboles, a adorarlos y, en suma, a convertira los bosques en verdaderos santuarios naturales: los bosquessagrados.

La encina fue,junto con el roble, árbol sagrado en la Península ibérica.Recibió culto entre los celtíberos, que, como otros pueblospastoriles, rechazaban los grandes templos, llenos de estatuas,propios de las sociedades agrícolas. Los celtas totemizaron a laencina, llamaron a ésta Kaërquez, lo que significa árbolhermoso, palabra que hoy bajo la acepción latina de Quercus danombre científico a este mítico árbol. La acepción ilexproviene de ilicis, ilicina, alcina, encina.

Entre los celtasexistían los druidas (sacerdotes celtas, grandes sabios de losárboles) cuyo nombre proviene del término dryadas, quesignifica sacerdote de las encinas, estos danzaban alrededor delas encinas, en sus rituales. En la tradición celta si unenfermo era pasado por las hendiduras de la corteza curaría, ypara defenderse de cualquier mal, los celtas colgaban en susramas algunas de sus ropas.

Símbolo dejusticia y fuerza, la encina ocupó también un destacado lugaren las creencias del mundo clásico. Los aqueos, que constituíanla más antigua de las familias griegas, celebraban, según eltestimonio de Tito Livio, bajo una encina sagrada sus reunionescomunales en las que se tomaban las decisiones más importes.

La encina eraconsiderada como árbol feliz y divino, los griegos la habíandedicado a diversas divinidades. Estos árboles formaban tambiénparte del conjunto de ritos y creencias que los griegosutilizaban para obtener el conocimiento de lo divino y de lohumano. En Dodona, Épiro, al pie del monte Tmaros, se encontrabael más antiguo de todos los santuarios dedicados al dios Zeus,en él se practicaba la adivinación interpretando el murmulloque el viento producía en las hojas de una gran encina sagradaque estaba situada en el recinto del santuario. Los romanosconsagraron la encina a Júpiter, pues la consideraban símbolode la constancia y la fidelidad.

 Caius Plinius(23 a 79 d. C.) que estuvo en España desempeñando el cargo deprocurador de la Citerior, relata en su "Naturalis historia":la bellota figura entre los postres, y tostada entre ceniza es másdulce.

Hace 2.000 años yahablaba Estrabón de este recurso entre los hispanos: "Enlas tres cuartas partes del año, los montañeses no se nutrensino de bellotas, que secas y trituradas se muelen para hacerpan, el cual puede guardarse durante mucho tiempo". En laobra más importante sobre la agricultura y los montes de la Españamusulmana, el "libro de Agricultura", del sevillano Abu-Zacaría,conocido también con el nombre de Ebu-El-Awam. De la encina,dice: hay de varias clases: de bellota larga y corta, dulce yamarga, la cual es montesina, que ni cría en los prados (ovalles) ni en los márgenes de los grandes ríos. El plantío...se hará por febrero, y de las altas laderas le convienen loslugares fríos y la tierra gruesa y fuerte, estercolada con boñigamezclada con polvo. La tierra a propósito para la encina es lafuerte, sin humedad, como la de montañas y la arenisca. Tambiénlo es la bermeja que, permaneciendo dura después de las lluvias,se asemeja a la escoria del hierro.

Por otro lado,escribe: La encina es un árbol silvestre que nace de suyo enmontes entre piedras y en terrenos duros y no duros... y se hacemás corpulenta en tierra donde hay agua. Es interesante sudescripción de la encina con bellota dulce, con la que se puedehacer pan añadiendo al fruto del Quercus ilex una tercera partede castañas y algo de levadura de harina de trigo, añade quehay que quitar la cáscara de las bellotas y castañas, poniéndolasa remojo en agua caliente para evitar el sabor amargo. Y, aunqueprimero asegura que sale "un pan muy bueno", despuésadmite que puede causar trastornos estomacales y del hígado yque se suele comer únicamente en tiempos calamitosos.

 El poeta Antonio Machado cantó su poesía tan honda y fina "Las Encinas", cuya primera estrofa dice:

Encinarescastellanos
en laderas yaltozanos
serrijones ycolinas
llenos deoscura maleza,
encinas,pardas encinas,
humildad yfortaleza.

Como el poeta loindica, simboliza este árbol el carácter del pueblo español.

Hundiendo sus raícesasimismo en antiguas creencias y mitos se encuentra la medicinapopular, que se sirvió de la encina desde tiempo inmemorial parasanar algunas enfermedades. Sus propiedades medicinales se lasconfiere el ácido cuercitánico, que convierte los preparadoscon ella elaborados (corteza, raíces, flores, bellotas) enexcelentes astringentes de múltiples aplicaciones: heridas,llagas, diarreas, sabañones, catarros ... Con las agallas deeste árbol se preparaba además, una pomada en la que eran elprincipal ingrediente, llamada "pomada de la condesa"de finalidad muy poco loable.

Durante siglos laencina ha supuesto un magnífico ejemplo de relación armónicaentre la naturaleza y su aprovechamiento por el hombre, y en losperíodos de crisis fue sustento básico, significando en algunoscasos la supervivencia de muchas familias.

La encina es uno denuestros árboles más longevos y hermosos, que ha presenciado einfluenciado a muchas culturas, por lo tanto esta frondosa debetratarse y cuidarse como una reliquia arqueológica y cultural.

Laencina es la Diosa y Reina Vegetal de España, su adaptación, subelleza, su nobleza y su incansable verdor dan fe de ello.