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¡¡¡ UÑAS AL GUARRO
!!!
La matanza es uno de los
acontecimientos familiares más esperados del año. Los
propietarios del guarro que se va a matar, invitan a
familiares y vecinos, para que les presten su inestimable
ayuda.
La mayoría de las matanzas se realizan en
el mes de diciembre, por ser esta una época en la que
abundan las heladas, algo muy importante para la conservación
de la carne. Un gran enemigo de las matanzas es la niebla,
por la humedad que hay en el ambiente.
Durante todo el año se va cebando un
guarro, con bellotas, patatas, desperdicios de la comida, etc...,
para que esté listo cuando llegue la época señalada.
Cuando llega la fecha
Llegada la fecha es importante estar provisto de
leña, para calentar el agua del caldero, necesaria para los preparativos, y
mientras la matanza. Un par de días antes, se pela y cuece la calabaza para
las morcillas. Una vez está cocida, hay que dejarla que escurra bien el
agua, para lo cual se introduce en un saco o red y se le pone peso encima.
También hay que tener preparados los mazos de tripas, el pimentón, la sal y
los ajos; así como los utensilios necesarios: sartenes, pucheros, artesas,
etc...
Por fin llego el día
Por la mañana temprano se mata el cerdo.
Varios hombres intentan inmovilizar el animal, mientras el más
experto le clava el cuchillo. La sangre que echa se recoge en
un recipiente y no deja de moverse para evitar que se cuaje;
esta sangre servirá para hacer riquísimas morcillas.
Todo esto se hace con el animal de pie, con
el fin de que se desangre antes. Una vez muerto el cerdo, se
le chamuscan los pelos y se le quitan raspándolos con
diferentes utensilios; después se le lava con agua caliente
y unos corchos, hasta que el cerdo queda limpio por un lado,
entonces se le sube encima de un palé o similar, y se hace
la misma operación con el lado opuesto.
Cuando está limpio, se le sube encima de
una mesa de madera, para empezar a despiezarlo y quitarle las
tripas, que se aprovecharán para envasar en ellas chorizos y
salchichones, así como para triturarlas y hacer los llamados
"chorizos de bofe".
Un trozo del diafragma, o en su defecto la
lengua se lleva al veterinario, para que éste diga si la
carne es apta para su consumo.
  
Mientras unas personas ayudan en la mesa al matarife,
otras ya van picando la carne, colgando los jamones, guisando los chorizos y
las morcillas, etc...
¡Ha llegado la hora de comer! Todos los
integrantes de la matanza se reúnen a la misma mesa para
comer, y pasar un rato muy ameno, sin olvidar que es posible
encontrar un buen postre típico de estos días como son
"las puches".
Después de comer, la tarde se dedica a
envasar los chorizos, las morcillas, los salchichones, etc...
Alrededor de una mesa se colocan varias mujeres que con una
increíble destreza van pinchando y atando cada una de las
morcillas y los chorizos que van saliendo de la máquina, de
la cual se encarga generalmente un hombre, dando a la
manivela con una mano y con la otra llenando el depósito de
carne. Toda la carne ya envasada se va colocando en varas que
se cuelgan para que seque.
Al final de la jornada (que no el
final de la matanza, pues es necesario estar pendiente de
ella, ya que requiere unos cuidados muy especiales) se come
lo que se llama "el testuz", y algunos trozos de
carne, asadura y demás, hechos en la lumbre.
Después de todo esto sólo hay que
dejar pasar el tiempo para poder disfrutar de unas fantásticas
viandas.
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